¡El Tottenham se desliza hacia el abismo del descenso!

Si alguien te dijera que el Tottenham Hotspur, agobiado por los compromisos de la Champions League, recibiría al Crystal Palace, ¿qué resultado pronosticarías? Quizás una victoria por la mínima o un empate desalentador. Pero la realidad suele ser más surrealista que la ficción: el Tottenham no solo perdió, sino que lo hizo de forma humillante, acercándose cada vez más a la aparentemente imposible zona de descenso.

En la recién concluida 29.ª jornada de la Premier League, el Tottenham, que jugaba en el nuevo Tottenham Hotspur Stadium, sufrió una aplastante derrota por 1-3 ante el Crystal Palace. Este partido fue más que una simple derrota; fue como una película de catástrofes que encapsulaba todos los elementos trágicos de la temporada del Tottenham: esperanzas fugaces, errores fatales, un colapso repentino y la desesperación de la afición al abandonar el estadio.

Del cielo al infierno en sólo cuatro minutos

La primera mitad debería haber sido memorable para la afición del Tottenham. En el minuto 34, el joven Archie Gray demostró una madurez y una serenidad inauditas para su edad en la banda derecha, abriéndose paso y poniendo el balón frente a la portería, donde Dominic Solanke lo remató a la red, dando al Tottenham una ventaja de 1-0. En ese momento, White Hart Lane pareció vislumbrar un rayo de esperanza para poner fin a su mala racha.

Sin embargo, la crueldad del fútbol reside en su capacidad de destrozar cualquier esperanza en un instante.

En el minuto 38, una penetración del Crystal Palace por el centro destrozó la defensa del Tottenham. Van der Fen, el último defensa, cometió falta sobre Ismaila Sarr, quien ya estaba mano a mano con el portero. ¡Penalti y tarjeta roja! La decisión del árbitro no dejó margen para la revisión del VAR. La falta imprudente de Van der Fen no solo le costó el puesto, sino que también encendió la mecha del colapso del equipo. El propio Sarr transformó el penalti, igualando el marcador a 1-1.

Pero esto fue solo el comienzo de una pesadilla. Si pensabas que el Tottenham, jugando con diez hombres, podría aferrarse al empate al llegar al vestuario, estabas muy equivocado.

En el tiempo añadido de la primera parte, la defensa del Tottenham se desmoronó por completo. En el minuto 45+1, Walton envió un pase en profundidad, y Larsson siguió con un disparo raso que dejó a Vicario en un caño, ¡poniendo el 2-1 a favor del Crystal Palace! Antes de que el Tottenham pudiera siquiera recuperarse del gol encajado, en el minuto 45+7, Walton volvió a dar un preciso pase diagonal, y Sarr remató con calma superando al portero que se acercaba, completando su doblete. ¡1-3! En solo cuatro minutos de tiempo añadido, el Crystal Palace marcó dos goles, sentenciando el partido.

Fuimos abucheados por los aficionados en casa.

Mientras los jugadores del Crystal Palace celebraban a lo grande antes del descanso, la cámara enfocó la grada, donde se desarrollaba una escena igualmente impactante: una gran cantidad de aficionados del Tottenham con camisetas blancas se levantaban y se marchaban. No toleraban, y se negaban a presenciar, la actuación amateur del equipo desde la defensa.

Como captaron los medios de comunicación presentes, grandes franjas de asientos vacíos aparecieron en las gradas, y cuando sonó el pitido inicial, el estadio se llenó de abucheos ensordecedores de los aficionados que quedaban. Un aficionado escribió enojado en redes sociales: “Un trabajador del metro preguntó: ‘¿No quedan 45 minutos?’. El aficionado respondió: ‘Pero nuestra temporada ha terminado'”.

Tudor todavía cree, pero los aficionados se han rendido.

Tras el partido, el entrenador del Tottenham, Thomas Tudor, concedió una entrevista. Sus comentarios sonaron más bien a autoconsuelo: “Esa tarjeta roja cambió el partido. Lo hicimos lo mejor posible en la segunda parte y vi señales que me hicieron creer que podíamos lograrlo”. Incluso enfatizó: “Después de este partido, tengo más confianza que antes”.

Cuando se le preguntó si Van der Fern cometió esa falta bajo presión, Tudor lo negó rotundamente: “Deberíamos dejar de hablar de presión”. Sin embargo, la presión de la realidad persiste como una nube oscura sobre Londres.

Tras este partido, el total de puntos del Tottenham se mantiene en 29, descendiendo al decimosexto puesto. ¿Qué significa esto? ¡Están a solo un punto de la zona de descenso! Mientras tanto, el equipo ha sufrido una racha de cinco derrotas consecutivas en todas las competiciones y una vergonzosa racha de 11 partidos sin ganar en la Premier League.

Por otro lado, el Crystal Palace, con esta victoria, alcanzó los 38 puntos, ubicándose cómodamente en el decimotercer puesto y a salvo del descenso. Tras el partido, el goleador Larsen declaró con franqueza: “Tuvimos un poco de suerte con esa tarjeta roja. Pero después de eso, sentí que estábamos seguros de que podíamos ganar el partido”.

¿Descenso? Lo que antes era una broma, ahora se está convirtiendo en una posibilidad.

“A nivel internacional, compiten en la Champions League; a nivel nacional, luchan en la Championship”. Este sarcástico titular del semanario deportivo posterior al partido capta con precisión la absurda situación actual del Tottenham. Representan a la Premier League en la Champions League, pero a nivel nacional, luchan por evitar el descenso.

El próximo calendario sigue siendo arriesgado para el Tottenham, y Van der Fern también se enfrentará a una sanción. Cuando el “descenso del Tottenham” ya no sea solo una broma, sino un serio cálculo de probabilidades para las casas de apuestas, esta potencia del norte de Londres debe darse cuenta: si no pueden detener su espiral descendente, el año que viene puede que solo estemos viendo el “Derbi del Norte de Londres” en la Championship.

El tiempo se acaba para Tudor, y también para el Tottenham.

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