La tenaz resistencia de Mónaco y la emocionante huida de los actuales campeones
Esa noche en el Parque de los Príncipes, no hubo un dominio deslumbrante, solo una agonía desgarradora.
Al sonar el pitido final, el marcador era 2-2 para el Paris Saint-Germain y el Mónaco. El vigente campeón no ganó el partido, pero sí la serie: con un global de 5-4, el Paris Saint-Germain eliminó por poco a su rival de liga, el Mónaco, y avanzó a los octavos de final de la Champions League.
Este fue un clásico “derbi francés”: rivales conocidos, una competencia feroz, un punto de inflexión con una tarjeta roja y un dramático resurgimiento del suspense en el tiempo añadido. Desde una ajustada victoria a domicilio por 3-2 en la ida hasta un empate 2-2 en casa en la vuelta, los parisinos demostraron de la forma más dura posible que en la Champions League, la supervivencia es más importante que la elegancia.
Primera mitad: Mónaco toma la delantera
Si solo se mira el marcador, se podría pensar que el Paris Saint-Germain controló el partido con facilidad. Pero es todo lo contrario.
Durante toda la primera parte, el Mónaco fue superior. En el minuto 12, el cabezazo de Kehrer casi rompe la defensa del PSG. En el minuto 36, un centro de Barkola creó peligro, pero el disparo raso de Kvalatschlia llegó demasiado tarde.
El verdadero golpe llegó en el tiempo añadido de la primera parte: en el minuto 45, el Mónaco ejecutó una brillante combinación. Tras un centro desde la derecha que el portero atajó, el ataque continuó por la izquierda, con Koulibaly preparando con astucia el balón para el internacional francés Ackley, quien con calma lo metió por el interior del poste izquierdo. Con 1-0, el Mónaco se adelantó a domicilio, igualando el marcador global a 3-3.
Este gol silenció a todo el estadio del Parque de los Príncipes. El Mónaco demostró que no solo estaba allí de visita en París.
Punto de inflexión: Dos tarjetas amarillas en tres minutos, la tragedia de Koulibaly
La segunda mitad comenzó con un giro dramático.
En el minuto 55, Koulibaly realizó una entrada imprudente sobre Mendes, recibiendo su primera tarjeta amarilla. Tan solo tres minutos después, en el minuto 58, Koulibaly cometió una brutal falta sobre Ashraf Hakimi, y el árbitro no dudó en mostrarle su segunda amarilla: ¡una tarjeta roja! El Mónaco, al igual que en la ida, se vio obligado una vez más a jugar con diez hombres.
Esta decisión cambió por completo el curso del partido. El entrenador del Mónaco, Pocognoli, no pudo ocultar su decepción tras el encuentro: “Jugar con diez hombres dos partidos consecutivos nos hace preguntarnos si el resultado habría sido diferente si hubiéramos mantenido a once en el campo”. Pero el fútbol no tiene “qué hubiera pasado si…”, y el Mónaco, jugando con diez hombres, se vio obligado a replegarse completamente a la defensiva.
Postpartido: Entre la satisfacción y la insatisfacción
En el vestuario, las emociones eran complejas.
João Neves, en una entrevista, admitió con franqueza: “Estamos contentos de haber pasado a la siguiente ronda. Pero creo que podríamos haberlo hecho mejor, por eso no estoy del todo satisfecho. Conozco el nivel de nuestro equipo y el rendimiento que podemos ofrecer en los partidos. No jugamos a nuestro nivel habitual esta noche, y ahora es momento de afrontar nuestros errores, aprender de ellos y prepararnos para los próximos partidos”.
Estas palabras revelan la verdadera situación del Paris Saint-Germain: ganaron el resultado, pero perdieron el proceso. Como vigentes campeones, una actuación así es claramente poco convincente.
El entrenador Luis Enrique fue más pragmático: “Merecimos avanzar, pero todo el proceso fue agotador. Si algún equipo está acostumbrado a partidos difíciles, somos nosotros. Estábamos en el grupo más difícil, nos tocó el Mónaco en el playoff y ahora podríamos enfrentarnos al Barcelona o al Chelsea en octavos de final. Estamos preparados; estamos acostumbrados a este nivel de competición”.
El orgullo y el arrepentimiento de Mónaco
Para el Mónaco, fue una noche de honor a pesar de la derrota.
Desde que el equipo de 2017 con Mbappé llegó a semifinales, el Mónaco no había logrado avanzar en las eliminatorias de la Champions League. Esta temporada, le causó muchos problemas al vigente campeón en ambos partidos, ganando 2-0 en la ida e incluso adelantándose en la vuelta. De no haber sido por dos tarjetas rojas, el resultado podría haber sido muy diferente.
Pocognoli se mostró orgulloso del rendimiento del equipo: “Estoy orgulloso del rendimiento de los jugadores en ambos partidos. Hacer sufrir tanto al PSG demuestra nuestra fuerza. Pero también estamos frustrados”.
De cara a los octavos de final: ¿Barcelona o Chelsea?
Tras avanzar, el Paris Saint-Germain se enfrentará a su rival de octavos de final en el sorteo del viernes. Dos posibles opciones son el Barcelona y el Chelsea.
El PSG no es ajeno a ninguno de estos rivales. El pasado octubre en liga, el PSG derrotó al Barcelona por 2-1 a domicilio. En la final de la Copa Intercontinental del año pasado, el PSG perdió 0-3 contra el Chelsea, una rara mancha en su por lo demás estelar temporada. Sea cual sea el equipo contra el que les toque, será una batalla difícil.
Pero como dijo Enrique, el PSG está acostumbrado a partidos difíciles. Como vigente campeón, sabe muy bien que no hay caminos fáciles en la Champions League.
Esta noche, el PSG no jugó un fútbol deslumbrante, pero sobrevivió. El gol de Marquinhos, el rebote de Kvalach, la brillantez de Due y los emocionantes momentos finales contribuyeron al tono del partido.
Para el Mónaco, fue una noche llena de decepción y orgullo. Pusieron en apuros a los vigentes campeones en dos ocasiones, luchando hasta el último minuto jugando con diez hombres. El gol de Teze en el descuento, aunque demasiado tarde, puso fin al partido conmovedor.
Para el Paris Saint-Germain, la verdadera prueba acaba de comenzar. Sea el Barcelona o el Chelsea, sea cual sea su rival, si siguen con esta actuación, les costará llegar lejos. Pero al menos esta noche, pueden respirar tranquilos: su pase a octavos de final por fin está en sus manos.



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