El juicio de Inglaterra deja preguntas sin respuesta en Wembley
En el estadio de Wembley, en Londres, un partido amistoso que Tuchel definió como un “experimento” terminó de forma dramática. Inglaterra empató 1-1 con Uruguay. Si bien el marcador no pareció trascendental, el encuentro estuvo repleto de momentos memorables: Ben White regresó a la selección nacional tras cuatro años, marcó su primer gol, cometió el penalti del empate e incluso recibió abucheos de su propia afición; todo en 90 minutos, el mismo jugador.
Para esta selección inglesa, a punto de comenzar su andadura en el Mundial, este empate plantea muchas más preguntas que respuestas.
“Canción de hielo y fuego” de Ben White: De héroe goleador a polémica
En el minuto 81, el suplente Ben White introdujo hábilmente el balón en la portería vacía en medio de un barullo, rompiendo el empate para Inglaterra. En ese momento, los vítores en el estadio de Wembley estaban teñidos de una compleja mezcla: algunos aficionados ingleses habían abucheado al defensa del Arsenal cuando entró como suplente, porque se había retirado voluntariamente de la selección nacional bajo la dirección de Gareth Southgate, perdiendo cuatro años para jugar con los Tres Leones.
Sin embargo, este “espectáculo de regreso” estaba lejos de terminar. En el cuarto minuto del tiempo añadido, Ben White cometió falta sobre el delantero suplente uruguayo Venas dentro del área. Tras la revisión del VAR, el árbitro concedió penalti. El capitán uruguayo Valverde transformó con tranquilidad el penalti, poniendo el 1-1 en el marcador.
De goleador a cometer penalti, Ben White experimentó los extremos del dramático ascenso y caída del fútbol en tan solo 13 minutos. Tras el partido, el capitán Maguire defendió a su compañero: «Ese penalti fue demasiado permisivo. Simplemente bloqueó el disparo; es instinto defensivo. Si yo hubiera estado en su lugar, habría hecho lo mismo».
Tuchel también expresó su decepción en la rueda de prensa: «Me enteré de que lo abuchearon y me decepciona. Por supuesto, protegeremos a nuestros jugadores. Tuvo un rendimiento excepcional en esta pretemporada; merecía jugar y ser titular. Esperemos que todos podamos mirar hacia adelante».
Una noche de decisiones arbitrales polémicas: dos momentos clave y el doble rasero del VAR.
La polémica en torno a este partido fue mucho más allá de Ben White. En el minuto 51, el central uruguayo Ronald Araujo cometió una entrada temeraria sobre Foden, pisándole directamente el tobillo al atacante del Manchester City. Tuchel estaba furioso en la banda, pero el árbitro ni siquiera le mostró tarjeta amarilla.
Tras el partido, Maguire declaró sin rodeos: «No se puede ver una entrada de ese nivel y no sacar tarjeta roja. El Mundial está a la vuelta de la esquina y el árbitro sigue permitiendo este tipo de entradas; es realmente decepcionante».
En la rueda de prensa, Tuchel criticó aún más la intervención selectiva del VAR: «La entrada de Foden no fue revisada en absoluto, ni la de Madu. Pero al final, la entrada de Ben White sí fue revisada. Y el árbitro declaró claramente en ese momento que la vio y que no creyó que mereciera penalti. Me sorprende que después cambiara de opinión».
Mucho ruido pero poca sustancia: los problemas de posesión de Inglaterra y la defensa pragmática de Uruguay.
Dejando de lado las polémicas decisiones arbitrales, el partido en sí dejó al descubierto la ineficacia ofensiva de esta selección inglesa “experimental”. Durante todo el encuentro, Inglaterra dominó la posesión con más del 60%, pero generó muy pocas ocasiones de peligro para la portería uruguaya.
Los dos disparos de Solanke en la primera parte fueron detenidos por el portero, y Calvert-Lewin desperdició una clara oportunidad de cabeza en el minuto 71. Si bien suplentes como Palmer y Barnes mostraron potencial, no lograron generar una presión ofensiva sostenida.
Las declaraciones del seleccionador uruguayo Bielsa tras el partido fueron bastante contundentes: “Inglaterra controló el partido, teniendo la posesión la mayor parte del tiempo. Pero a pesar de tener tanta posesión en ataque, no lograron crear peligro real. El fútbol ofensivo es la materia más difícil de dominar, y ambos equipos fallaron hoy”.
El técnico argentino, conocido como el “loco”, añadió: “Esos jugadores ingleses que parecían ser el ‘Plan B’ eventualmente demostrarán ser la ‘primera opción’. Todos poseen un talento técnico altísimo, pero esta noche no lo demostraron plenamente”.
El experimento de Tuchel y la lucha de Foden
Este partido fue una oportunidad para que Tuchel pusiera a prueba la profundidad de su plantilla. Henderson, Garner, Trafford y otros tuvieron valiosos minutos de juego, y Maguire regresó a la selección nacional tras 18 meses. Sin embargo, el experimento arrojó resultados mixtos.
Foden fue alineado como mediocampista ofensivo (número 8), una decisión que Tuchel explicó tras el partido para contrarrestar el versátil trío de mediocampistas uruguayos. Sin embargo, el atacante del Manchester City no rindió a su mejor nivel en esa posición. Tuchel admitió: “A veces sentí que podía ser más atrevido, más como un número 10. Pero sentí que se estaba fortaleciendo durante el partido, y entonces sufrió esa entrada”.
Afortunadamente, la lesión de Foden no parece grave, pero sin duda sirve como una llamada de atención para el Manchester City.
Para concluir: Una noche con más preguntas que respuestas.
Para Inglaterra, este empate 1-1 quizás no sea tan terrible; al fin y al cabo, solo fue un amistoso, y jugadores clave como Kane, Saka y Rice ni siquiera estaban en la convocatoria, viendo el partido desde la grada. Pero los problemas que surgieron no pueden ignorarse fácilmente:
¿Podrá sanar la brecha entre Ben White y la afición antes del Mundial?
¿El rol de Foden en el mediocampo es realmente el de un 8 o un 10?
¿Cuál es el “Plan B” del equipo cuando se enfrenta a una defensa férrea al estilo Bielsa?
Tuchel dijo después del partido: “Este partido fue la prueba que esperaba. Superamos muchos obstáculos y me gustó la actitud positiva del equipo”.
Pero con su último partido de preparación contra Japón cuatro días después, los alemanes tienen poco tiempo para adaptarse. Y los abucheos dirigidos a Ben White por parte de algunos aficionados de Wembley sirven como recordatorio: en este país futbolístico, algunas heridas no se curan con un solo gol.



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