El Real Madrid vengó su derrota ante el Benfica

Cuando Mourinho, sentado en la grada del Bernabéu, observó con impotencia cómo su Benfica encajaba un golazo fatal ante Vinicius en el minuto 79, todas sus fantasías de milagro se desvanecieron.

A las 4:00 a. m., hora de Pekín, del 26 de febrero de 2026, sonó el pitido final en el Bernabéu para el partido de vuelta de la eliminatoria de la Champions League. El Real Madrid derrotó al Benfica por 2-1 en casa, completando un doblete global de 3-1 y avanzando a los octavos de final. Esta es una historia de revancha, y también la historia del legado de un gran club: incluso con problemas internos y externos y una plantilla mermada, el Real Madrid demostró por qué es el “Rey de la Champions” en un momento crucial.

De la pesadilla del Estádio da Luz a la redención del Bernabéu

Para comprender la trascendencia de esta victoria, debemos recordar la pesadilla de un mes antes.

29 de enero, en el Estádio da Luz de Lisboa. El Real Madrid sufrió una humillante derrota por 2-4 ante el Benfica en su último partido de la Champions League. El guion de aquel partido fue tan escandaloso que ni la afición más ferviente podría haberlo imaginado: el portero del Benfica, Trubin, marcó de cabeza en el minuto 98 para sellar la victoria. El Real Madrid no solo perdió el partido, sino que también sufrió la expulsión de dos jugadores con tarjeta roja, cayendo finalmente al noveno puesto de la clasificación y obligándolo a clasificarse para los playoffs. Era la primera vez que el Real Madrid no se clasificaba directamente para octavos de final desde el cambio de formato de la Champions League, y una de las noches más oscuras en el centenario de historia del club.

Y el entrenador del Benfica no era otro que el “Especial”, Mourinho, quien en su día llevó al Real Madrid al título de Liga. La rueda del destino había pasado por el Bernabéu, dejando una profunda cicatriz.

Un mes después en el Bernabéu, comenzó el guión de la revancha.

Primera mitad: un empate relámpago y un intermedio del VAR

El partido fue emocionante desde el principio.

En el minuto 14, el Benfica se adelantó. Pavlidis centró desde la banda derecha al área, y el despeje del defensa del Real Madrid, Raúl Asensio, terminó sin querer con un disparo a su propia portería. Courtois bloqueó el peligro con el pie, pero Rafa Silva remató y marcó. Con 0-1, el Benfica se adelantó, igualando el marcador global a 1-1. El Bernabéu enmudeció.

Sin embargo, la reacción del Real Madrid fue asombrosamente rápida.

Apenas dos minutos después, en el minuto 16, Valverde centró cerca de la línea de fondo derecha, y Chuameni lanzó un potente disparo desde la frontal del área, que se coló por la escuadra. ¡Un golazo! El Real Madrid igualó rápidamente el marcador a 1-1, volviendo a ponerse 2-1 arriba en el global. Del empate a la recuperación, solo pasaron 120 segundos. Esta capacidad de frenar la hemorragia rápidamente es un sello distintivo de los grandes clubes.

En el minuto 31, el Real Madrid se adelantó brevemente. Un centro de Vinicius desde la banda izquierda desgarró la defensa, Valverde cabeceó y Güler metió el balón en la red. Sin embargo, el VAR intervino y anuló el gol por fuera de juego de Gonzalo García. El Benfica evitó una jugada de peligro, pero la decisión asustó a su defensa.

Segunda mitad: La sombra de las lesiones y la brillantez de Vinicius

Tras el descanso, el Real Madrid siguió presionando.

En el minuto 71, se vivió una escena desgarradora. Raúl Asensio chocó con Camavinga al intentar un cabezazo y cayó al suelo. El médico del equipo lo examinó durante más de cinco minutos, revisando sus pupilas y aplicándole un collarín cervical antes de retirarlo en camilla. Posteriormente se confirmó que Asensio tenía un problema en el cuello, pero afortunadamente no era grave. Sin embargo, este incidente agravó aún más la ya de por sí problemática situación del Real Madrid, plagada de lesiones.

Sin embargo, en tiempos de crisis, siempre hay alguien que da un paso al frente.

En el minuto 79, el Real Madrid ejecutó una brillante jugada de ataque. Valverde envió un pase preciso desde el círculo central, y Vinicius Jr., anticipándose al pase, se encontró mano a mano con el portero y con calma metió el balón en la escuadra. ¡2-1, el Real Madrid se adelantó! Este gol prácticamente sentenció el partido: el marcador global se puso 3-1, y el Benfica necesitaba marcar dos goles más en el tiempo restante para remontar, una tarea prácticamente imposible.

Sonó el pitido final y el marcador en el Bernabéu marcaba 2-1. Los jugadores del Real Madrid se abrazaron para celebrar, mientras Mourinho se levantaba lentamente y se marchaba de la grada. No había obrado un milagro; su equipo había vislumbrado esperanza fuera de casa, pero finalmente sucumbió ante la abrumadora fuerza general del Real Madrid.

Polémica y reflexión: el dilema del doble rasero en el Bernabéu

Esta victoria no estuvo exenta de polémica.

Irónicamente, durante el partido, se exhibió un gigantesco cartel antirracista en las gradas del Bernabéu con lemas como “Di no al racismo” y “Respeto”, en apoyo a Vinicius Junior, sospechoso de sufrir discriminación racial en el partido de ida. Sin embargo, el central del Real Madrid, Huysen, se vio envuelto en una polémica antes del partido al compartir contenido discriminatorio hacia los chinos en redes sociales, lo que desató un amplio debate. El Real Madrid solo emitió un breve comunicado de disculpa en su cuenta china; ni su cuenta oficial de Twitter ni el propio Huysen ofrecieron una disculpa formal.

Mundo Deportivo se burló directamente del Real Madrid, enumerando varios incidentes y concluyendo: “Por ser el Real Madrid, los estándares cambian”. Este comportamiento de ignorar la ofensa de un jugador clave contra los chinos mientras se apoya con vehemencia a Vinicius Junior ha sido criticado por muchos medios de comunicación y aficionados como un ejemplo clásico de doble moral.

El ciclo de la historia: de víctima a víctima de la venganza

Si analizamos los enfrentamientos históricos entre ambos equipos, el Benfica ha sido un auténtico rival para el Real Madrid en la Champions League.

En la final de la Champions League de 1962, el Real Madrid se fue al descanso con una ventaja de 3-0, pero el Benfica marcó 5 goles en la segunda parte, perdiendo finalmente 3-5. En los cuartos de final de la Champions League de 1965, el Benfica goleó al Real Madrid por 5-1 en la ida. Esta temporada, su derrota por 4-2 en la fase de grupos de la Champions League fue un factor directo en el descenso del Real Madrid a los play-offs.

Ahora, en los play-offs, el Real Madrid ha vengado su derrota ante el mismo rival con una doble victoria. Las estadísticas muestran que el Real Madrid mantiene un récord perfecto en los play-offs de octavos de final de la Champions League: una doble victoria sobre el Manchester City la temporada pasada y una doble victoria sobre el Benfica esta temporada, ganando los cuatro partidos y marcando un total de 9 goles. Este desempeño consistente en las etapas eliminatorias cruciales es precisamente la razón por la que el Real Madrid es conocido como los “Reyes de la Liga de Campeones”.

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